Política de punto cero
Política de punto cero
¿Cómo se puede vivir así? ¿Hasta dónde se puede aguantar? Hemos podido comprobar como “actúa” el político fuera de cámara y flashes, en su “intimidad” de partido. Como ejerce la lucha por el poder en todas sus variantes internas o externas de partido, cada vez más ruines. Cuán poco le importa la sociedad y sus problemas ante la posible amenaza de su pérdida de poder y sus prebendas. A raíz del libro del periodista Daniel Montero “La Casta” se abren mil preguntas como estas y nos descubren la situación de casta en que se han blindado los políticos, casta o gremio autoestablecido solo para preservar sus estatutos y privilegiárselos. Ejercen así de terroristas de la sociedad en los tiempos actuales con sus abusivos y astronómicos sueldos, derechos y pensiones vitalicias. Por ello viven pendientes solo de mantener el circo mediático-político como sea: ahora tú en el poder, mañana yo, pero siempre en el candelero. Generando así un insulto permanente al parado o al trabajador que se mata por cuatro euros o se mata buscando las migajas del trabajo y encima exigiéndole toda la solución de la crisis a sus espaldas para mantener el sistema políticamente correcto !intolerable!
La política de punto cero, puede sonar a idea utópica o propuesta ingenua en los tiempos que corren, pero ante la situación que vivimos creemos que es necesario prestar atención a toda idea nueva .
Para ser político, en todos sus niveles, seria condición obligada, antes que nada, exponer el patrimonio, propiedades, bienes, cuentas, etc ,, de una manera absolutamente transparente, exponerlo ante una especie de jurado popular formado por ciudadanos seleccionados a suerte a partir de unos requisitos básicos de ciudadanía y buen comportamiento. Remplazados cada cierto tiempo este grupo de ciudadanos ejercería una fiscalidad total a los políticos, expuesta públicamente en los medios, en los tableros, etc ... Este político, recibiría un sueldo mensual, único, acordado por esta ciudadanía mientras ejerciera su cometido político, por supuesto con dedicación exclusiva y con los derechos propios de cualquier ciudadano con nómina. Sometido a la vigilancia permanente de estos ciudadanos, con control total de su estado y evolución de cuentas, ingresos, movimientos, patrimonio, así como el de sus familiares más allegados; este político, en el poder o en la oposición, actuaria como la antigua condición de “buen hombre” de vida sencilla y humilde con objetivos personales nada lucrativos ni especulativos, preocupado por el bien de su sociedad y satisfecho por hacerlo lo mejor posible, orgulloso de su honradez y altruismo.
La pregunta es: ¿Quien se apuntaría a la política en estas condiciones?, ¿hay personas con estos valores? creemos que sí . Esperamos que sí
Solo pedimos una reflexión ante este primer apunte de la “política de punto cero” para que nunca más la política signifique un engaño y un negocio.
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