Liberalismo socialista o en defensa del eurocomunismo
El eurocomunismo es una corriente ideológica que nació en el seno de los partidos comunistas europeos occidentales (especialmente en España, Italia y Francia) a raíz de la invasión soviética de Checoslovaquia en mayo de 1968. Santiago Carrillo expone los fundamentos teóricos de esta tendencia en su libro "Eurocomunismo y Estado", y básicamente viene a ser la adaptación del marxismo al liberalismo occidental, pero sólo en el aspecto político (democracia parlamentaria, separación de poderes, elecciones periódicas, etc.), ya que el aspecto económico del liberalismo sigue constituyendo un fomento al capitalismo y, por tanto, a un sistema que favorece a los más ricos y perjudica a los más pobres.
El eurocomunismo tiene la enorme virtud de desviarse de la doctrina revolucionaria leninista en la medida, sobre todo, en que huye de los prejuicios antiburgueses (no todo lo burgués tiene por qué ser malo a priori) en la consideración de valorar el gran logro que supuso la llegada de la democracia a los países europeos. Otra cuestión es el posterior acomodo burgués durante el desarrollo de la época de la industrialización.
Volviendo a la cuestión leninista, como decía más arriba, los teóricos del eurocomunismo tienen la valentía y el mérito de renegar de la tradición revolucionaria que emana de los escritos de Lenin, el padre de la Revolución Rusa, cuyo dogmático antiliberalismo y cuya elitista concepción de lo que es un partido político (la idea de "vanguardia del proletariado" no es más que eso)convirtió la primera intervención de las masas en los cambios del proceso de la Historia en una sanguinaria dictadura que duró hasta principios de los años noventa, en que se produjo la caída del Muro de Berlín, como todos sabemos.
El comunismo democrático consiguió, por fin, el amparo de una plataforma ideológica propia, sin contaminaciones ni tergiversaciones históricas, ya que partía de cero con la intención de borrar el estigma conceptual de una doctrina, el comunismo, y un filósofo, Karl Marx, cuyo pensamiento ha sido, como el de Jesucristo, tan burdamente manipulado. Sin embargo, el triunfo del sistema capitalista y de la globalización causó que la teoría del eurocomunismo se diluyera y acabara desapareciendo debido a la inercia de aquel triunfo, que trajo, también hay que decirlo, una nivelación de los estratos sociales que llevó a la aparición de las clases medias, una nueva especie social amamantada y amodorrada por el sistema que, acomodada en su literal mediocridad, carece de aspiraciones de cambio social y lo único que desea es llegar a fin de mes, comprarse un coche nuevo y poder pasar las vacaciones en algún país extranjero de vez en cuando.
En estas circunstancias, que son las actuales, a mí me gustaría hacer un llamamiento a todos los sectores inconformistas de nuestra sociedad para sembrar la inquietud en el prójimo, para despertar su espíritu combativo y solidario, de manera que vuelva a observar todo lo que ocurre a su alrededor, porque si creemos que el capitalismo es el menos malo de los sistemas políticos, estamos muy equivocados, y en, mi opinión, el eurocomunismo es la mejor manera de atacar el sistema desde dentro, y lo que es más importante, sin derramar ni una sola gota de sangre.
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Eurocomunismo
Es cierto que la entrada de los tanques soviéticos en Checoslovaquia marcó un punto de inflexión en la relación entre los comunistas, digamos europeos, y la Unión Soviética, confirmando que la URSS se había convertido en una aberración de su idea original.
Sin embargo, el Eurocomunismo (denominación que no me termina de complacer) como corriente no ha gozado de gran resonancia en la historia y convino en que debe ser reivindicado. Pero yo no lo equipararía a un liberalismo socialista (¿qué es esto?).
Y por supuesto hay que esforzarse sobremanera en despertar la conciencia crítica de los ciudadanos, cuyas mentes duermen cada vez más en los brazos del capitalismo... si se anula la capacidad revolucionaria de la juventud ya no nos quedará nada.